¿Estoy listo para practicar yoga? Así empezó mi camino
Updated: Oct 13
¡Bienvenido!, incluso si le picaste por error. Si seguiste leyendo, algo te dio curiosidad. Y muchas veces así empieza todo. Tal vez tienes curiosidad por el yoga, por la meditación o simplemente has estado buscando respuestas a todo aquello que viaja en tu cabeza.
Quizá también te preguntas si estás listo para empezar. Te voy a contar cómo comenzó mi camino, porque yo tampoco llegué sabiendo qué buscaba ni todo lo que encontraría en la práctica.
Yoga llegó a mi vida mucho antes de que yo fuera consciente de ello. Desde chico me llamaban la atención algunas posturas: intentaba sentarme en flor de loto o hacer el arco en mi habitación. Después, ya de adolescente, veía una clase de yoga y pensaba: «Eso se ve interesante». Llegué principalmente queriendo saber qué más podía hacer con mi cuerpo.
Mi primera práctica fue en un gimnasio
Iba a levantar pesas, vi la clase de yoga y me apunté. No sabía qué esperar: si me iba a gustar, si iba a doler o si terminaría hecho un nudo en el piso.
Te mentiría si dijera que recuerdo cada detalle de aquella primera clase. Tampoco sabía todo lo que aquellas clases de mi gym tenían para compartir conmigo. Lo que sí recuerdo es que fui encontrando algo valioso en un salón donde después daban Zumba y Salsa en línea.
No había bambúes en las paredes ni colibríes flotando alrededor de mí. Jaja. Un espacio sencillo también puede ser el lugar donde encuentres una buena guía, importa encontrar una persona con la preparación y la atención necesarias. ¿Quién podría imaginar que encontraría una conexión tan profunda con mi cuerpo y mi espiritualidad en un gimnasio?
Mis motivos fueron cambiando
Al principio me gustaba cómo me sentía al terminar. Después aparecieron razones más terrenales: quería trabajar mi flexibilidad y, sí, también quería que algunas posturas me salieran mejor que a los demás.
Con el tiempo fui descubriendo preguntas más profundas. Cómo me trataba cuando algo no salía, cuánto me comparaba y qué pasaba cuando dejaba de estar peleando con cada momento.
Hubo una experiencia que me marcó
Una vez, acostado en Savasana, sentí algo que yo describiría como un flujo de energía refrescante desde la coronilla hacia el resto del cuerpo. Mi percepción del tiempo y del espacio fue distinta. Para mí fue una experiencia hermosa.
No tengo una explicación definitiva ni considero que a todos deba pasarles lo mismo para que su práctica tenga sentido. Para mí fue como un pacto que se había sellado entre mi ser y el cosmos para seguir en la búsqueda de mi realización.
Pero sin ponernos tan locochones con el relato, lo importante es que fui notando cambios en la forma en que veía la vida, me veía a mí mismo y abordaba lo que me sucedía. Esa experiencia tuvo un significado muy personal; tú puedes encontrar el tuyo sin que tenga que ocurrirte lo mismo.
De practicar a querer compartir
Durante esos años pasé por salones, maestros, guías y compañeros. También tuve pausas. Podían pasar meses sin practicar. Aun así, encontraba motivos para regresar: «El cuerpo me lo pedía».
Hasta que, en una conversación con un amigo sobre por qué practicaba yoga, me di cuenta de que hablaba con más pasión que cuando hablaba de arquitectura, la licenciatura que estudié.
Lo que había encontrado tenía tanto sentido para mí que nació el deseo de compartirlo con otras personas que tuvieran esa misma curiosidad.
¿Que si estás listo para practicar yoga?
Si tienes curiosidad y ganas de darte la oportunidad de conocerlo, SÍ: ya tienes un punto de partida.
Mi historia empezó así, sin grandes expectativas y con motivos bastante terrenales. No tuve que entender toda su filosofía ni saber de antemano hasta dónde quería llegar.
Tú tampoco necesitas tenerlo todo resuelto. Puedes empezar por una clase adecuada para ti y descubrir qué lugar quieres darle a la práctica de Yoga en tu vida.
Si te reconociste en algo de esta historia y quieres dar ese primer paso, podemos platicar sobre cómo empezar.
Nos vemos en el tapete.
— Rou





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