¿Tu primera clase de yoga? 5 cosas que te conviene saber
Updated: Oct 15
La verdad es que soy una persona bastante desenfadada, ¡jaja! Suelo aventarme a probar cosas nuevas sin hacer demasiadas preguntas. Pero eso también significa que, cuando empecé a practicar yoga, fui descubriendo sobre la marcha algunas cosas que me habría servido saber antes.
También he notado que muchas personas dudan antes de entrar a una clase por mitos, ideas o inseguridades: que necesitan ser flexibles, tener mucha condición física o saber meditar. A veces esa incertidumbre termina pesando más que las ganas de probar.
Así que en esta entrada te voy a contar lo que le aconsejaría a mi mejor amigo si me dijera que se apuntó a su primera clase de yoga.
1. Disfrutas más tu clase con el estómago ligero
Una comida abundante justo antes de practicar puede resultar incómoda. A mí me pasaba que, entre las flexiones y las torsiones, sentía que la comida se me subía hasta la garganta y de regreso.
Por eso prefiero dejar pasar un tiempo entre una comida consistente y mi práctica. Cuánto tiempo necesitas dependerá de lo que comiste, de cómo te sientes y del tipo de clase que vas a tomar.
No se trata de llegar con hambre ni de obligarte a practicar en ayunas. Se trata de encontrar una forma de organizar tus comidas que te permita moverte con comodidad. Si tienes alguna indicación específica sobre tu alimentación, tómala en cuenta.
2. No necesitas ser flexible para empezar
Cada cuerpo es distinto y tiene sus propias posibilidades. Muchos empezamos sin entender cómo demonios había llegado el brazo del instructor hasta ese lugar.
La flexibilidad es una capacidad que puedes trabajar durante la práctica, no un requisito que tengas que cumplir antes de entrar. Tampoco necesitas conseguir exactamente la misma forma que la persona de al lado.
Con tiempo, atención y una práctica adecuada para ti, puedes explorar tu movilidad. Habrá posturas en las que necesites apoyos, una variación o un poco más de paciencia. Todo eso también forma parte de hacer yoga.
3. Ten en cuenta que te vas a mover
Aunque el yoga abarca mucho más que ejercicio, una clase de posturas sí puede implicar trabajo físico. Según el estilo, encontrarás movimientos que requieren fuerza, equilibrio, coordinación y atención a la respiración.
No te lo digo para espantarte ni porque necesites llegar con una gran condición física. Justamente vas a aprender y a desarrollar algunas de esas capacidades.
Lo importante es ajustar la exigencia a tus posibilidades. No tienes que seguir el ritmo de todos ni terminar completamente agotado para considerar que hiciste una buena práctica.
El descanso y la hidratación también forman parte del cuidado de tu cuerpo. Toma en cuenta cómo llegas ese día y, ya en clase, comunica si algo te molesta. Descansar o cambiar una postura también puede ser la decisión adecuada.
4. Pon atención a tu higiene
Siempre conviene cuidar nuestra higiene cuando vamos a compartir un espacio con otras personas. Y en yoga extendemos brazos, abrimos piernas, movemos la cadera y, dependiendo de la clase, podemos sudar bastante.
Un aseo adecuado, ropa limpia y un tapete cuidado ayudan a que todos disfrutemos la sesión. Evita perfumes muy intensos: la idea es que tus compañeros puedan respirar sin conocer tu fragancia desde el otro extremo del salón.
Usa ropa que te permita moverte con comodidad. Puedes probar antes si te deja levantar los brazos, agacharte y flexionar las piernas sin tener que acomodártela a cada rato.
5. Pasa antes al baño si así lo requieres.
Parece un consejo demasiado sencillo, hasta que estás a mitad de la clase pensando únicamente en cuánto falta para poder salir al baño.
Si lo necesitas, aprovecha antes de comenzar. Es una cuestión de comodidad: las ganas de ir al baño pueden distraerte de lo que estás haciendo.
Recuerda, si te dan ganas durante la sesión, puedes salir un momento. No necesitas aguantar ni pedirle permiso al universo.
Ya sabes un poco más. Lo demás lo vas descubriendo en el tapete
Estos consejos pueden ayudarte a llegar con menos dudas, pero no necesitas preparar una primera clase perfecta.
Date permiso de preguntar, de no entender una indicación a la primera y de encontrar tu propia manera de practicar. Nadie llega sabiendo todo; para eso también está quien te acompaña.
Si ya te dieron ganas de probar y todavía tienes alguna pregunta, podemos platicar antes de tu primera clase.
Nos vemos en el tapete.
— Rou





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