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Yoga y alimentación: lo que empecé a notar al practicar (Parte 2)

Sep 26, 2022
3 min read

Updated: Oct 15

En la parte 1 te conté cómo empecé a prestar atención a mi alimentación a través de la práctica de yoga. Primero fue algo muy concreto: darme cuenta que comer justo antes de clase me resultaba incómodo. Después aparecieron preguntas sobre mis hábitos y sobre cómo quería cuidarme.


Entre esas inquietudes surgió la posibilidad de dejar de comer carne. Era una espinita que ya traía, pero formaba parte de una búsqueda más amplia: reconocer qué elegía por costumbre y qué tenía sentido para mí.


Entre tanta información, también necesitaba escucharme


Leí artículos, vi documentales y encontré distintas opiniones sobre alimentación y deporte. Había información que me interesaba. Informarme era importante, pero también necesitaba observar cómo esas ideas se relacionaban con mi cuerpo, mis actividades y mi vida cotidiana.


Así que decidí soltar un poco la presión y entregarlo a Dios. Desde mi forma de vivir la espiritualidad, quería darme tiempo para reconocer por dónde continuar.


Una experiencia que me hizo detenerme


Durante un cuadro de infección estomacal, me di cuenta que la recuperación debía ser acompañada de una alimentación más ligera. Eso me hizo detenerme a pensar en lo que comía y en cómo me sentía.


En aquel momento me pregunté: «¿Qué puedo aprender de estas experiencias para cuidar mi alimentación todos los días?».


Una dieta durante una enfermedad responde a necesidades particulares, pero aquella reflexión abrió algo valioso para mí: quería participar con más atención en mis decisiones, en lugar de volver automáticamente a lo de siempre.


La pregunta dejó de ser solamente qué comer


Empecé a mirar también cómo comía. Si me daba tiempo para hacerlo, cómo organizaba las comidas alrededor de mis actividades y qué sensaciones reconocía después.


La práctica ya me había familiarizado con ese gesto de observar: notar cómo llegaba al tapete, cómo respiraba o qué pasaba cuando me exigía demasiado. Ahora encontraba una forma de llevar esa atención a la mesa.


Observar mi alimentación me ayudó a hacer preguntas más concretas y a reconocer qué quería explorar.


Mis decisiones cambiaron, y la atención siguió ahí


En esa etapa decidí dejar de comer carne. Había motivos personales, interés por mi bienestar y preguntas sobre los animales y el medioambiente. Me sentía más ligero, con mejor ánimo y más energía; así recuerdo aquella experiencia.


Fui vegano estricto durante un año, después incorporé algunos derivados animales y, con el tiempo, volví a incluir carne. Cambiaron mis objetivos, especialmente en las otras disciplinas que alternaba con el Yoga, y encontré en ella una opción práctica para organizar mi alimentación.


También fui cuestionando la idea de que una etiqueta “vegana” bastaba para saber si un producto era adecuado para mí. Quería mirar el alimento completo y cómo encajaba en mis hábitos.


Hoy valoro ambas etapas. La misma disposición a escucharme que me llevó a hacer un cambio también me permitió revisarlo después.


Comer con conciencia también incluye ser flexible


Para mí, esta exploración podía perder su sentido si terminaba convirtiéndose en otra forma de exigirme o de juzgar cada decisión.


Había empezado buscando una relación más cercana con mi cuerpo. Quería que esa intención siguiera presente mientras encontraba una manera de alimentarme que pudiera sostener y disfrutar.


Eso también me recuerda a la práctica: hay una intención, pero necesitamos reconocer las condiciones reales desde las que estamos trabajando. Podemos comprometernos, aprender y ajustar.


¿Y dónde entra la filosofía del yoga?


Un principio que me acompañó fue ahimsa, la no violencia. Lo viví como una invitación a revisar cómo me trataba y las consecuencias de mis elecciones.


En la alimentación, esas preguntas podían incluir mi propio cuidado, la procedencia de lo que compraba o el desperdicio. No siempre encontraba respuestas sencillas, pero me interesaba dejar de pasar por esos temas sin prestarles atención.


Para mí, llevar conciencia a una acción también significa aceptar que tengo cosas por aprender. Escuchar lo que siento, buscar información y pedir orientación pueden formar parte de la misma búsqueda.


Lo que empezó en el tapete siguió en mi vida


Cuando alguien me pregunta si practicar yoga significa dejar de comer carne, prefiero contarle este recorrido. En mi experiencia, lo que la práctica fue cambiando era la manera de acercarme a mis decisiones.


Empecé notando los tacos que me incomodaban en clase y terminé haciéndome preguntas sobre mis hábitos, mis necesidades y lo que quería cuidar. Algunas elecciones permanecieron; otras cambiaron.


Si estás explorando tu alimentación, puedes comenzar por observar cómo comes, qué repites por costumbre y qué te gustaría entender mejor. Para hacer cambios importantes, un profesional de nutrición puede ayudarte a convertir esas preguntas en opciones adecuadas para ti.


Y si te da curiosidad conocer cómo trabajamos esa atención en el tapete, podemos platicar sobre cómo empezar a practicar.


Besos.

— Rou




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