Voces de Rou Yoga: «Mi iniciación en el yoga». La historia de Gabo
Updated: Oct 19
En esta ocasión quise abrirle este espacio a Gabriel, uno de mis alumnos, cuyo camino en el yoga ha sido especialmente interesante y, sin duda, un reto en distintos aspectos de su vida. Por eso quise invitarlo a compartir su experiencia con los lectores del blog.
- “Antes de comenzar mi práctica de yoga, mi vida se sentía monótona. No era plenamente consciente del estado de mi cuerpo hasta que pequeñas acciones cotidianas, como doblarme o ponerme los calcetines, se volvieron dolorosas. El punto de inflexión llegó tras sufrir, por tercera vez en un mismo año, un episodio de dolor de espalda tan intenso que me resultaba incapacitante. Fue entonces cuando comprendí que necesitaba hacer un cambio profundo.”
Muchas personas, como Gabo, tienen su primer acercamiento al yoga a raíz de algún dolor de espalda, cadera, rodillas o cuello. A veces, incluso, llegan por recomendación médica, buscando recuperar movilidad o complementar algún proceso de rehabilitación, sin haber pisado antes una sala de yoga.
- “Al principio, asistir a las clases no fue fácil. Experimentaba mucho dolor al realizar los ejercicios y una fuerte frustración por no poder ejecutarlos como los demás. Sin embargo, las palabras de mi instructor Rou fueron clave: me animó a centrarme en mí, en mi proceso, y no en la forma en que los otros practicaban. Esa invitación a respetar mi propio ritmo me permitió empezar a disfrutar el reto de mejorar en cada sesión.”
El reto comienza desde la primera clase, cuando nos damos cuenta de que nuestro cuerpo no siempre puede realizar posturas que parecen «simples» o «básicas», o incluso seguir una instrucción y mantener la atención en la práctica.
Algo que siempre me gusta compartir con mis alumnos es que todos venimos a desarrollar esas habilidades. Mientras tengan paciencia consigo mismos, aquí siempre encontrarán un espacio para realizar ese trabajo personal e individual.
- “Decidí comprometerme conmigo mismo a no faltar y a ser constante, cada clase se convirtió en una oportunidad para dar lo mejor de mí, con paciencia y determinación. Durante un retiro de yoga, tuve la oportunidad de profundizar en mi autoconocimiento y reflexionar sobre mis propios desafíos. Fue en ese espacio donde me hice una promesa: dejar atrás la búsqueda constante de placer inmediato y cultivar una vida más consciente y equilibrada.”
Los espacios que he integrado como complemento a la práctica, como talleres y retiros, han propiciado el diálogo, la convivencia y la creación de una red de apoyo entre nosotros. Gracias a estas experiencias, hemos construido una comunidad más fuerte y unida, conformada por personas que comparten no solo la misma colonia, sino también intereses y preocupaciones.
- “Hoy en día, mi cuerpo se siente más fuerte y capaz. Aunque todavía experimento resistencia antes de ir a clase —mi cuerpo, en ocasiones, busca volver a ese estilo de vida cómodo y hedonista—, pero al salir siempre me invade una sensación de bienestar, satisfacción y calma. Me siento relajado, en paz, y con el deseo de seguir practicando.”
Conforme nos mantenemos constantes en nuestra práctica, también encontramos oportunidades para reconectar con nosotros mismos en otros aspectos de nuestra vida.
Cada intención, o sankalpa, que sembramos puede ir dando frutos a través de nuestras acciones. Reconocer esos pequeños cambios también nos motiva a continuar practicando yoga.
- “La filosofía del yoga me ha ayudado a cuidar de mí, tanto física como mental y espiritualmente. A nivel físico, he notado una mejora importante en mi salud: he perdido peso, me siento más ágil y conectado con mi cuerpo. A nivel mental, el yoga me ha motivado a cultivar mi espiritualidad, a estudiar su filosofía y a plantearme preguntas esenciales sobre la vida.”
Para mí, como maestro, es importante que la experiencia de mis alumnos con el yoga no se limite a la práctica física, sino que también puedan acercarse a la filosofía que la sostiene e integrarla, a su manera, en su vida cotidiana.
- “En resumen, el yoga no solo ha transformado mi cuerpo, sino también mi manera de vivir y de verme a mí mismo. Es un camino que apenas comienza, pero que ya ha dejado una huella profunda en mi vida.
Gabriel”-
Cuando me permito conocer y reconocer la historia que hay detrás de la práctica de cada alumno, reconecto con mi propia intención y con la pasión que me llevó a compartir el yoga.
Gracias a todos los que han pasado y a quienes seguirán llegando a este espacio.
Gracias comunidad por tanto.
-Rou





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