Voces de Rou Yoga: «Sanas tú, sanamos todos». La historia de Gaby
Siempre he dicho que mi mayor paga es la gratitud de las personas que me rodean y confían en lo que comparto. Ver cómo sostienen sus propios procesos con determinación y cómo ese compromiso se refleja en su vida es de lo más bonito que me deja este trabajo. Historias como la de Gaby me hacen confiar en que este espacio sigue siendo un canal de bendiciones para todos, porque yo también aprendo y crezco con quienes llegan a las clases y al consultorio. Hoy les comparto su historia.
La historia de Gaby
Hoy quiero compartir mi experiencia y cómo Rou Yoga transformó mi vida…
Para iniciar: GRATITUD PLENA.
Para mí, el yoga es un camino de regreso a una misma. Pero mi historia comenzó antes de llegar al tapete.
Hace diez años encontré la bella herramienta de la meditación. No entendía muy bien ni el cómo ni el porqué, pero fue cuando algo empezó a cambiar en mi vida. Comencé a reconocer todo ese ruido mental que me bloqueaba y a aprender a soltar.
Fue complejo al inicio, pero con el tiempo se volvió muy sanador. Así estuve durante cinco años: solo meditando, aprendiendo a aquietar mi mente, soltar y confiar en la Divinidad. En esos momentos atravesaba un divorcio, y esa confianza me ayudaba a recordar que, aunque lo que estaba viviendo dolía, algún día pasaría.
Dentro de mí sentía que algo más me faltaba. También necesitaba mover mi cuerpo. Así inicié la búsqueda de clases de yoga, para complementar la meditación con el movimiento y las posturas o, en sánscrito, las asanas, que significa «asiento» o «postura». Eso lo aprendí de Rou.
Y por azares del destino llegó a mí Rou Yoga, a través de una publicación de Instagram. Llamé para tomar una clase muestra y saber si era lo que anhelaba mi corazón.
Desde ese primer día hice clic con Rou: su sonrisa, su manera de impartir la clase y el amor que transmite. Dije: «Es aquí, este es el lugar seguro que busco». De eso ya casi cinco años.
Lo chistoso fue que, cuando llegué, Rou nos dio una clase de filosofía del yoga. Nos explicó los caminos del Yoga. Me sorprendió porque yo sentía que había empezado al revés: la meditación ya formaba parte de mi vida, pero ahora tocaba encontrarme con el cuerpo. ¡Y quién lo diría! Eso fue lo que más me costó.
Las posturas no me salían. Al principio nada era bonito: me bloqueé totalmente. No lo niego, de la primera clase salí llorando y frustrada porque nada había sido como yo quería.
Pero me dije: «No, aquí no queda. Debo seguir. Es un reto y sé que valdrá la pena atravesarlo». Con el tiempo, la disciplina y el compromiso, fui avanzando en mi práctica.
Hoy siento que el yoga me ha ayudado a conectar con lo que llamo mi trilogía perfecta: cuerpo, mente y alma.
Como contadora, paso muchas horas sentada frente a una pantalla. Moverme, estirarme y trabajar con mi cuerpo hizo que todo se sintiera más ligero. También he ido aprendiendo a respirar en los momentos difíciles, a escuchar mis límites y a dejar de competir conmigo misma.
Lo que encontré con Rou fue más allá de la práctica de yoga. Al conocer las herramientas de su consultorio, descubrí otro espacio para mí: un rico masaje para consentir al cuerpo, soltar la prisa y dejarme cuidar. En ese proceso volví a confiar en mí y a soltar miedos para atreverme a vivir de otra manera.
Y lo más bonito fue poder compartirlo con mi familia, especialmente con mi hija, quien vivía una fuerte depresión después de pasar por un carcinoma de tiroides. Para mí fue muy valioso que también encontrara acompañamiento con Rou. Me llena de gratitud verla feliz, auténtica y, sobre todo, libre.
Ahora, cada vez que puedo compartir las herramientas que he conocido con él, lo hago y las recomiendo desde el amor: «Sanas tú, sanamos todos».
Algo que me llevo de Rou Yoga es que puedo presentarme en el tapete tal y como estoy ese día, sin tener que ser flexible ni hacerlo todo perfecto. Yo llegué, me frustré, lloré… y aquí sigo, casi cinco años después.
Gracias, Rou, por sostenernos desde la luz y el amor.
Namasté.
Con cariño,Gaby Galicia 😊
Gracias, Gaby, por compartir tu historia y por estos casi cinco años de confianza, práctica y encuentros. Me da mucha alegría ver lo que has construido con tu constancia y haber podido acompañarte tanto en las clases como en el consultorio.
Como tú dices: «Sanas tú, sanamos todos». ¡Y crecemos todos! Si al leerte alguien siente ganas de comenzar su propio camino, puede escribirme por WhatsApp para conocer las clases o el acompañamiento individual.
Con cariño, Rou.




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